Cuando el dolor lo sostiene todo

Este título surge pensando en los traumas que tanto cuesta abandonar. Puede ser la aceptación de una situación, abandonar el control de algo que no podemos seguir sosteniendo, y que no tenemos la capacidad de dominar. Abandonar el trauma es confiar en que será por el bien de algo mayor, para el colectivo. Confiar te genera la certeza de que estás obrando lo mejor posible si la conciencia a la que escuchas refleja un nivel similar al tuyo.

Numerosos saberes ancestrales coinciden en una idea. Solo existe el uno. Pero aquí, en esta densidad, la percepción de individualidad es extrema. Se siente casi todo demasiado separado. A veces parece que nuestra alma vaga sin rumbo como si el espíritu la hubiera abandonado a su suerte. Como si hubiera sacrificado un eslabón perdido en medio de esta percepción física. Cuando el alma no se encuentra a ella misma se supone que no sabe porqué existe por qué es, cual es su misión. ¿Y si no existe misión? Quizás ese es el conflicto.

Cuando el dolor lo sostiene todo | Joana Martos Latorre
Cuando el dolor lo sostiene todo | Joana Martos Latorre

La misión es algo que la mente inventa, como el propósito. En realidad, nada de esto parece ser necesario. Se explica que de la única gran ley, Todo es mente, surge la dualidad separando la esfera de la creación de sí misma para dividirla en dos iguales. Una tendrá polaridad positiva, el propósito, otra actuará como la negativa, la misión. La mente necesita experimentar continuamente. Para ello, inventa procesos, métodos, sistemas, objetivos, algo que el corazón jamás haría, porque se conoce, porque no intenta demostrarse nada a si mismo, porque sabe lo que es, conoce su fuerza, su capacidad para expandirse, su transparencia… todo lo contrario a la mente, contraida, pequeña, limitada, insegura. Y el mundo está al revés. Justo en esta Tierra 3D dominan instituciones mentales y los sentidos méramente físicos.

Cuando el dolor lo sostiene todo | Joana Martos Latorre
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Dice el autor Robert E. Pettit que el creador en su afán infinito de manifestación de amor dejó que el ser humano muriera y aguardara en la cuarta dimensión hasta reencarnar de nuevo en los diversos ciclos que la Tierra ha experimentado. Así han pasado las glaciaciones, las guerras, esos períodos que el ser humano ha vivido como una tortura, como una injusticia, se supone que ha sido fruto de la manifestación de un padre o madre infinitamente amorosos que no podían permitir que sus chispas de luz dejaran de vivir semejantes experiencias por lo valioso que sería el aprendizaje que traerían de vuelta.

Por qué se sostiene el trauma

Por comodidad, en muchos casos es lo más común. Por aprendizaje parece algo bastante aceptado.

Este tema es algo que debato en Reset II el agua primordial desde el principio. La novela cruza saberes gnósticos y otras tradiciones, a través de los protagonistas para llegar a sus propias conclusiones. Una de las más potentes es que todas las culturas coinciden en algo. El origen fue mutilado, una parte fue ocultada, silenciada, por miedo, por querer mantener un estado de esclavitud en el que el poder estaba concentrado en las manos de unos pocos. El origen parece que necesitó del principio femenino para existir. Lo negativo, el molde, el grial siempre estuvo para sostener lo positivo, lo visible, la fuerza pero le llamaron vacío, en vez de negativo.

¿Qué sostiene realmente tu trauma? ¿La comodidad de lo conocido, o la necesidad de aprender algo que aún no has terminado de comprender? Si esta reflexión te resuena, puedes seguir profundizando en Reset II, disponible en Amazon y Google Play, kobo, barnes&noble y plataformas habituales. Puedes consultar las opciones y acceder a la muestra gratuita también desde aquí.

Este artículo acompaña al episodio 4 de la temporada 2 del podcast Reset | Salida a Despertar.

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