Cómo empezar a reconocer tus arquetipos

El autorretrato como mapa

No necesitas saber dibujar. No necesitas ser artista. Solo necesitas disposición para observar.

Una forma sencilla de empezar es responder preguntas, en el libro de Técnicas de arte holístico con el retrato te las hago en cada capítulo, ,según los chakras asociados a la práctica, y notarás cuál genera una respuesta inmediata, cuál produce resistencia y cuál simplemente se queda en silencio.

Ahí está la información

Lo que resiste, lo que calla y lo que responde de inmediato son exactamente los arquetipos que más tienen que decirte algo en este momento.

Estos días he estado haciendo un video con un repaso por los 7 chakras principales aunque hay muchos más en el cuerpo. La intención era presentarte una forma de conocer el estado de tu energía a través de la expansión creativa y ciertas técnicas energéticas que siguen el propósito de que recibas información sobre ti mismo/a.

El autorretrato siempre ha sido, en todas las tradiciones de arte consciente, una herramienta de autoconocimiento. No solo buscaba el registro de la apariencia física sino que aportaba más información. Funcionaba como una exploración del estado interior.

Cuando pintamos o dibujamos nuestro propio rostro con presencia y atención, emergen emociones, memorias, huellas en la mirada que no habríamos podido articular de otra forma. La mano se encuentra revelando información inconsciente que plasma gráficamente mediante el trazo, el gesto, la presión, todo esto son características que hablan cuando se han activado esas conexiones neuronales mediante sinapsis completamente diferentes a las que se producirían realizando otras actividades. Se encuentran respuestas no solo en una linea que se repite, en un color o en una composición, la presión, la elección de una técnica, la narrativa, todo esto está intentando decir algo: son códigos de este lenguaje que el dibujo muestra antes de que la mente consciente lo haya reconocido. Lo mágico en este proceso es que la interpretación la acaba de completar la persona practicante, pues accede a información privilegiada conectada con sus propios códigos.

En mi libro Técnicas de Arte Holístico con el Retrato exploramos precisamente esto: cómo el proceso creativo del autorretrato puede convertirse en un mapa de los estados internos, en una herramienta de autoconocimiento para integrar o aceptar aspectos del carácter o vivencias que hayamos experimentado desde el dolor, e incluso, desde el sufrimiento. Pero es importante destacar que este proceso es íntimo, personal y depende de la información que la persona practicante acumula, siendo en este caso limitado el rol del terapeuta. La persona que conduce el proceso se centra en acompañar, en asistir como una guía, para ayudar a quien realiza las dinámicas cuando se muestran esos bloqueos, para que identifique la causa, para que consiga aceptar lo vivido o la situación que la perturba, pero evitando interferir para no contaminar el proceso con interpretaciones externas que con frecuencia llegarían a ser muy limitadas, errando con su intención.

Es por ello que en los talleres, hacemos preguntas, cuando no se consiguen responder porque la mente se niega a romper con una barrera con la que ha topado, no insistimos con el objetivo de evitar que se quiebre algo que podemos tomar más adelante. Utilizamos técnicas de mindfulness y escritura automática con esta intención. Reconducir el proceso.

No forzar es la clave. Cada persona necesita su tiempo. Respetar su camino con la paciencia que se requiere, esto es esencial. Y otro aspecto muy importante en estas dinámicas es la disposición del terapeuta.

La humildad de reconocer a las personas como maestras

Esto es a menudo algo que cuesta. Reconocer que el conocimiento no es algo fijo; bascula y se manifiesta con la interacción.

Es importante ponerse en el lugar adecuado evitando ejercer roles excesivamente egocéntricos por creernos que nosotros solucionamos los problemas de los demás, cuando muchas veces esto no es así. Y es una situación que puede actuar como una trampa para la persona facilitadora que se sienta poderosa adoptando un rol de superioridad.

Me he posicionado muy claramente en esto. Llevo años conociendo a personas que me explican que van a terapias y siguen casi en el mismo sitio, sin apenas avances. Ya en el libro Técnicas de arte holístico con el retrato te presento el enfoque del manual: tú serás tu propio terapeuta, tu sanador interno, con la guía que te propongo, pero la responsabilidad de recorrer el camino es tuya.

Romper un patrón, conectarte con tu propósito, asumir responsabilidades que hasta ahora no habías accionado. Desde mi punto de vista, no importa el nombre que le des a la terapia. Yo le llamo al método que te propongo en el libro Arte holístico.

¿Por qué?

Por el enfoque, que no dependas de nadie, que tu maestra sea tu voz, tu alma. El guía te puede sostener, pero la idea es que no lo haga para siempre, que sirva de conector para allanarte el camino, sin interferir, observando y reconduciendo.

Para ello es muy importante la madurez espiritual de quien guía y eso no se consigue únicamente estudiando en un curso universitario o una formación. Es una sabiduría que se adquiere con las experiencias álmicas. Te invito a que revises el artículo de la ley de la Unidad donde te explico ampliamente el acceso a otro tipo de conocimiento y escuelas, también tienes disponible el podcast en spotify. Por ello este manual te ofrece lecciones donde quien te aprueba o no será tu dimensión espiritual. ¿cómo lo sabrás? Cuando hayas conseguido el balance emocional, la sanación de una dolencia, implementar los cambios que necesitas, a través de responsabilizarte de tu proceso, por ejemplo. Esto podría ser una buena señal.

Y esta idea conecta con otra que expongo para quien quiere acompañar a otros en procesos. Mi experiencia me ha enseñado que no puedes ayudar a otros mientras no te ayudes a ti mismo/a. Me encuentro algunos terapeutas que quieren impartir ayuda y ellos no aplican los métodos que difunden. Por lo tanto siguen con dolencias y desequilibrios. Pero aquí ya no hay manera de disimularlo ya. La verdad surge más rápido en los tiempos en los que estamos. La frecuencia, como te explico en Reset II el agua primordial, ya no se puede ocultar. La vibración se detecta con más facilidad y finalmente nos organizamos por frecuencia.

El peligro o la trampa, de nuevo, es ver a personas enganchadas a terapias holísticas como a un paliativo y sin avanzar en la sanación. En este sentido, la creatividad consciente que te propongo en el curso y el manual de técnicas de arte holístico te muestra una manera de romper esquemas que te hayan mantenido en este bucle, pero, has de levantarte por tí mismo/a para accionar el proceso.

Te dejo el enlace al pódcast sobre esta reflexión y el link a estos recursos para que explores más.

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